jueves, 7 de diciembre de 2017

Hincharse de sol

  Hincharse de sol. Ocupar todo el espacio, sin tocarlo. Comerse los caminos: no por hambre, sino por risa. Escalar los colores sin saber dónde está el arriba, ni la izquierda, ni el medio. Llover por caer y no por regar; y que te beba quien te encuentre y no quien te busca. Ser luna por bailar y no por ser mirado; anochecer, acompañar a los grillos sin llevar un solo asiento, sin cargar micrófonos ni medir cintas. Suceder; ser sucedido; en medio de los pensando, los buscando. Enamorarse, sólo por probarse el vestido, y no comprarlo, por jugar a los disfraces sin taparse la cara. Regalarse, riéndose, sacando la lengua, como si te hubieses tenido en el bolsillo o en la mesa de luz alguna vez. Mentolar la boca del destinado, del casual, del inevitable, sin plantarse, sin ser la hoja de menta, sin permitir que el verde te ordene. Sacarse la remera, sacarse la piel, sacarse las ganas; dejarse sólo, manchada, la suerte, las gracias, los gracias.

Noviembre 2017

martes, 28 de noviembre de 2017

Cómo usar un baño de repostería

  Beba mucha agua. Si usted vive en regiones litorales argentinas o zonas lindantes internacionales, puede hacerlo en forma de tereré, o mate. Luego, camine por la ciudad para acelerar los procesos del sistema digestivo (para no alejarse de la repostería elegida, tome muchas curvas, vueltas en U, y siga la estrategia del zig-zag). Cuando su vejiga ya le murmure cosillas a su cerebro, acérquese a la repostería: 1) si se encuentra con una puerta: ábrala; 2) si se encuentra con una cortina: córrala (no muy rápido, que se puede cansar); 3) si la repostería cambió de lugar: búsquela. Una vez dentro, comuníquele su deseo de baño al repostero o repostera de turno. Para apelar a sus sensibilidades humanas, arqueé las cejas con preocupación y pregunte si debe comprar algo primero. Si es rechazado, busque otra repostería: repita el proceso con insistencia hasta la aprobación. Si es aceptado, camine hasta el baño, y quéjese de que no es unisex, de que el país está retrasado, de que cuánta discriminación, cuánta desigualdad. Ya dentro del baño, estamos muy cerca de lograrlo, ¡no desespere! Por nada del mundo olvide despojarse de sus prendas de vestir (se me olvidó aclarar eso: salga vestido de su casa, por favor, o por cuestiones legales): bájeselas si son pantalones o similares, súbaselas si son vestidos o similares (y si es de esa gente con el fetiche de usar ropa interior, también quítesela, pero a medias es suficiente, no completamente). Descargue el contenido en un inodoro o un mingitorio (para reconocerlos, distinguirlos, y saber cómo se usan, véase Sobre Las Reglas del Juego Sanitario, 1974, por Pierre Bourdieu). Si realiza la descarga en el lavamanos, higienizarlo correctamente después. El cosquilleo experimentado en el orificio de salida y los conductos cercanos durante la expulsión, dependerá de la proporción CANTIDAD DE LÍQUIDO INGERIDO/CANTIDAD DE TIEMPO TRANSCURRIDO. Cuando la vejiga esté vaciada, detenga el goteo con un pedacito de algún material que se presente como una lámina fina hecha con pasta de fibras vegetales u otros materiales molidos y mezclados con agua, secados y endurecidos después, que se utilice para escribir, dibujar, envolver cosas, detener goteos fisiológicos, etc. Lavarse las manos es opcional, pero también recomendable. No olvide agradecer a la persona que autorizó el uso del baño de repostería. Eche una mirada a los pasteles y laméntese por los precios exorbitantes. Finalmente abandone la repostería. Busque una hamaca o sonríale a la primera persona que se encuentre.

Noviembre 2017

lunes, 20 de noviembre de 2017

Gente que ya no soportás más

  En otro pedazo de unos pies que finalmente saltaron en marzo: la puerta de un baño químico en Victoria, Entre Ríos, donde Prefectura Naval me permitió acampar sin cobrarme nada ni hacerme ningún problema. Y no defiendo ni a la Policía ni a Gendarmería ni al Ejército ni a ninguna institución similar, pero sí debo decir que, en contradicción con los comentarios que suelo escuchar, todos los y las uniformadas que me he cruzado en mi vida me han tratado amablemente, habiendo una sola excepción. ¿Cuánto es eso? ¿Uno contra cincuenta?

domingo, 19 de noviembre de 2017

CITA#17 - Por Pablo Neruda

Debo
andar
con el viento y el agua,
abrir ventanas,
echar abajo puertas,
romper muros,
iluminar rincones.

...

Hoy no puedo
estar contigo, debo
cumplir mi obligación
de luz:
ir y venir por la calles,
las casas y los hombres
destruyendo
la oscuridad. Yo debo
repartirme
hasta que todo sea día,
hasta que todo sea claridad…

jueves, 16 de noviembre de 2017

  El murmullo húmedo de los pequeños nocturnos. El sabor de los azules frescos en toda la piel. La juventud, quieta. Las risas en pausa para. Dos manos. Encontrados. Una fiesta de dedos. Una fiesta de grillos.
  Ranas.
  Alguien arrancó una flor; la dejó en medio del camino. Alguien ríe. Alguien arrancó un camino; lo dejó en medio de las flores. Alguien escucha su risa. Una flor arrancó a alguien, y el camino la dejó. Los grillos pispean, a ver qué hace; mientras: se canta. Un camino dejó a alguien, y las flores lo arrancaron. Flores blancas, pequeñas, como hechas de una ligera grieta en la certidumbre. Dejaron que arranque, y alguien floreció los caminos. Tras esos arbustos, la noche, los vestigios convencidos (sólo) de las estrellas. Caminaron las flores; alguien dejó de arrancarlas. Una certeza (la de saber que ser té sabe a siesta); otro insomnio. Arrancar el camino, dejarle la flor a alguien. Y todos los conocimientos de su espalda, vueltos coro.

Octubre 2017